Día mundial de lucha contra el SIDA
DÍA MUNDIAL DEL SIDA
Más correctamente Día mundial de la lucha contra el SIDA. Día instituido por la Organización Mundial de la Salud en 1988, a partir de una resolución de la Asamblea Mundial de la Salud de las Naciones Unidas, para destacar e impulsar el trabajo contra esta enfermedad que llevan a cabo los organismos gubernamentales de Salud y las organizaciones no gubernamentales de lucha contra el SIDA. Cada año se elige un lema, que deberá ser la guía para el período entre cada día mundial del SIDA que se celebre el primero de diciembre. Para 1995-96 el lema es "Derechos comunes, responsabilidades compartidas" que resalta la importancia de la igualdad y la solidaridad mundial contra el SIDA y la infección por el VIH. Según Hiroshi Nakajima, Director de la OMS, la pandemia del SIDA sólo puede combatirse eficazmente si la comunidad mundial comparte por igual la responsabilidad de la tarea y si en todas partes se respetan los derechos de las personas infectadas, independientemente de su sexo, orientación sexual o raza. Se trata no sólo del derecho a recibir atención a la salud con dignidad y sin discriminación, sino también el derecho a la libertad, al libre movimiento, a trabajar, a contraer matrimonio y formar un hogar, y a contar con el apoyo de las instituciones. Todo individuo y especialmente los hombres, en virtud de su papel dominante en muchas sociedades, tiene la responsabilidad de protegerse a sí mismos y de proteger a los demás contra la infección. Las familias y comunidades son responsables de atender a las personas infectadas y de instruir a sus miembros sobre la manera de prevenir la infección y tratar con quienes ya la han adquirido. Por otra parte, los gobiernos tienen la responsabilidad de garantizar el acceso equitativo a los servicios de salud y de implantar políticas de prevención, con el apoyo de la comunidad internacional, que a su vez debe brindar apoyo a los países más pobres y velar por una colaboración mundial bien coordinada. El lema del Día Mundial del SIDA, parte de la Declaración de París, en la que se resolvió luchar contra la discriminación y promover los derechos de las personas infectadas por el VIH y de los grupos más vulnerables a la infección. En un comunicado de prensa la Organización Mundial de la Salud afirma que "No existe discrepancia alguna entre los derechos individuales y la salud pública en lo que respecta al SIDA y la infección por VIH. Más bien, la protección de los derechos humanos en el plano individual redunda en un beneficio para la salud pública, porque cualquier acto de discriminación o coacción inhibe la búsqueda de infección y tratamiento".
Los recientes lemas del Día Mundial de Lucha contra el SIDA son:
1995 Derechos comunes, responsabilidades compartidas.
1996: Un mundo, una esperanza.
1997: Los niños viviendo en un mundo con SIDA.
1998: Fuerza para el cambio: Campaña mundial contra el SIDA con los jóvenes.
1999: Escucha, aprende, vive: Campaña mundial contra el SIDA con los niños y los jóvenes.
INFLUENZA Y VIH
No se ha documentado alguna interacción clínica específica entre los virus del VIH y de la influenza humana tipo A (H1N1). De tal forma que la transmisión, tiempo de incubación y manifestaciones clínicas son en general similares a las que se presentan durante los brotes estacionales de influenza. No obstante, el riesgo de complicaciones por esta infección respiratoria en personas que viven con VIH es por lo general mayor que en adultos sanos, y algunas de las más frecuentes incluyen a trastornos en la función cardíaca y pulmonar que llegan a ser mortales (ej. neumonía). Por lo tanto, la infección por VIH debe ser considerada como una razón prioritaria para ofrecer medidas preventivas y estrategias terapéuticas en contra de la infección por influenza A [4].
INFLUENZA EN PERSONAS CON VIH [3]
• El riesgo de transmisión es mayor que en los adultos sanos.
• La enfermedad puede progresar con mayor rapidez.
• Las complicaciones son más frecuentes en personas que viven con VIH y aún mayor con conteos celulares de CD4 muy bajos.
• Se incrementa el riesgo de hospitalización, enfermedad prolongada y muerte (sobretodo en aquellos con <200 CD4/mm3).
• El riesgo de muerte es muy elevado si el diagnóstico no se hace a tiempo o cuando la infección no es tratada adecuadamente.
Es muy importante que las personas conserven la calma y procuren con especial cuidado las estrategias
básicas de prevención durante una epidemia de influenza [1]:
• lavado de manos periódico o uso de gel de alcohol;
• aseo personal, limpieza de las áreas de trabajo y en el hogar;
• evite tocarse el rostro, los besos, apretones de manos y abrazos aún cuando perciba que las personas
que lo rodean se encuentran sanas;
• consuma líquidos abundantes y alimentos nutritivos;
• descanse de 6 a 8 hr diarias;
• evite lugares concurridos o utilice cubrebocas;
• aléjese de personas que exhiban síntomas de enfermedad;
• reporte a su médico tratante la exposición a un caso sospechoso o confirmado de influenza.
Si ya existen síntomas de enfermedad:
• evite el contacto con otros individuos en espacios cerrados (de 8 a 10 días después de iniciados los síntomas),
• cubra su boca con un pañuelo o con el codo al toser o estornudar,
• acuda a su médico lo antes posible al presentarse los síntomas (recuerde que el tratamiento administrado en las primeras 48 hr ofrece mejores resultados),
Cortesía de la doctora Yetlanezi Vargas Infante
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”

