Guía para la revisión del lenguaje desde la perspectiva de género
Mercedes Bengoechea
La primera intención de este documento es ayudar a entender que hay una íntima conexión entre la lengua utilizada en el mundo público laboral y la posición femenina en esta sociedad, y que, por tanto, para potenciar el cambio de una realidad donde mujeres y hombres no gozan de iguales oportunidades, será conveniente modificar el lenguaje que usamos en las empresas y organizaciones.
El lenguaje refleja y, muy especialmente, ayuda a construir, nuestra concepción del mundo y la realidad. Es decir, los términos, las frases y el lenguaje que la gente usamos para describir la realidad, las cosas y las personas organizan nuestra estructura interpretativa de las mismas. En ese sentido el poder y la capacidad de influencia del lenguaje público son trascendentales. Porque colabora a la fabricación de las imágenes mentales con las que el público se imagina la realidad y porque logra solidificar y legitimar sus usos. Si nuestros anuncios de trabajo, nuestra publicidad, nuestras declaraciones van a aparecer en los medios debemos poner especial cuidado en nuestro lenguaje. También el lenguaje que usemos internamente en nuestras organizaciones y las comunicaciones dirigidas a la ciudadanía forma parte esencial del “mundo público”. Conformará la “realidad” percibida por los hombres y las mujeres que lean esos rótulos, que vean ese anuncio, que reciban esa nota informativa...

