Violencia en el noviazgo: en nombre del amor

 

Doce claves para reconocer el maltrato


La violencia disfrazada de amor es casi invisible: los signos del maltrato durante el noviazgo son desconocidos para gran parte de las jóvenes mexicanas, quienes los confunden con muestras de afecto que, en realidad, ocultan conductas controladoras sustentadas en la desigualdad entre los sexos.

La violencia en el noviazgo comenzó a llamar la atención de las instituciones mexicanas recientemente.

Desde la familia, y en un contexto más amplio de inequidad social, las y los jóvenes aprenden a relacionarse reproduciendo las desigualdades. Así, el noviazgo puede convertirse en un caldo de cultivo para las actitudes violentas dirigidas, sobre todo, hacia las mujeres.

Pellizcos, celos, llamadas incesantes, chantaje emocional, insultos o incluso alguna bofetada son tolerados muchas veces por las adolescentes en nombre del amor.

Para las instituciones mexicanas de apoyo a la juventud, muchas chicas no saben que sufren violencia en el noviazgo porque no cuentan con los instrumentos para identificarla, ya que generalmente se reconoce la violencia física o la sexual, pero no la psicológica o la económica.


SÍNTOMAS DE LA VIOLENCIA

Según Edith Zúñiga -directora académica de la organización civil Tech Palewi, dedicada a la prevención y la atención de la violencia familiar- durante la adolescencia se malinterpretan los aspectos negativos de la relación. Así, “cuando nos dicen ‘no te vistas de ese modo’ o ‘no quiero que le hables a tus amigas’ pensamos que es signo de que nos aman, cuando en realidad se trata de mecanismos de control”.

Con 21 años, Giovanna Trejo es consciente de que “los chavos pueden ser tan sutiles que no te das cuenta del maltrato, porque no hace falta ser agresivo para ser violento”. Pero no todas las adolescentes tienen tan claro como esta joven universitaria cuál es la delgada línea que separa el amor de la violencia.

Así lo constató el equipo que desarrolló el programa Amor-es Sin Violencia -dirigido a las y los jóvenes de entre 13 y 25 años- mismo que impulsaron en 2002 la Dirección General de Equidad y Desarrollo Social, el Instituto de las Mujeres (Inmujeres) del DF y el Instituto de la Juventud del DF.

Angello Baños Terrazas, coordinador del área de Equidad en la Infancia y Juventud del Inmujeres del DF, comenta que el primer paso de la campaña fue preguntar a las y los adolescentes si sufrían violencia en el noviazgo. “90 por ciento dijo que no”.

Posteriormente, junto con varias organizaciones civiles, se formuló una nueva encuesta con preguntas como: “¿te llama constantemente para preguntarte dónde estás, con quién y qué haces?; ¿te dice qué ropa ponerte?; ¿ha tocado alguna parte de tu cuerpo sin tu consentimiento?”, explica Baños.

Los resultados cambiaron radicalmente. De las mil personas de entre 12 y 29 años que contestaron la encuesta, seis de cada 10 mujeres vivían violencia en sus noviazgos. Otro dato esclarecedor se desprende de una encuesta realizada en el Albergue para Mujeres que viven Violencia Familiar del DF: nueve de cada 10 mujeres maltratadas durante el matrimonio vivieron violencia en el noviazgo.


LAS CONSECUENCIAS

La baja autoestima, el displacer, las infecciones de transmisión sexual y el escaso rendimiento escolar son algunas de las consecuencias derivadas de la violencia en las relaciones amorosas, según las y los expertos.
La violencia sexual es una de las más graves expresiones de sometimiento que se producen en las relaciones de noviazgo: “Es normal que te pidan la prueba de amor”, comenta Maira Alcántara, estudiante de bachillerato de 16 años, quien asegura que aunque ella no la aceptaría, sí conoce a varias amigas que han la aceptado por miedo a que sus novios piensen que no los quieren.

El miedo a decir no es, en parte, una causa de las elevadas cifras de embarazos adolescentes: según el Consejo Nacional de Población (Conapo), anualmente se producen casi 500 mil embarazos adolescentes en México, los cuales representan 25 por ciento de total de los embarazos registrados en el país.

María de la Luz Estrada afirma que para prevenir la violencia durante el noviazgo es necesario trabajar en la sensibilización y la educación no sólo con las y los jóvenes, sino también desde la primera infancia, con el fin de transformar los códigos afectivos.

Con ella coincide Baños, quien destaca que el objetivo del programa Amor-es Sin Violencia es “que las chavas asuman esta cultura de prevención para identificar los tipos de violencia y que no lleguen tarde a nuestras unidades”. La especialista aludió así a las Unidades de Atención y Prevención de la Violencia Familiar (UAPVIF) a las que pueden acudir las y los jóvenes en las 16 delegaciones del DF.

Por la experiencia que le proporcionan sus 22 años, Lidia López piensa “que todo es cuestión de educación”. El problema radica en que gran parte de la juventud mexicana no ha tenido la oportunidad de aprender a amar sobre la base del respeto y la equidad de género pero, sobre todo, sin sufrimiento.


VI. ANTECEDENTES DE VIOLENCIA

Hablar de los antecedentes de violencia en las y los jóvenes implica hacer un análisis respecto al comportamiento de la familia. Lo anterior obedece al hecho de que la familia es el principal medio por el cual se transmiten los valores, la cultura, las formas de ser, así como la forma de pensar y actuar. Ante este hecho es muy probable que las cifras de la ENVINOV permitan observar que la transmisión de la cultura de una generación a otra, es quizá el aspecto más importante que caracteriza a la violencia en las relaciones de noviazgo.


a) INSULTOS EN EL HOGAR DE LA INFANCIA

El maltrato hacia los niños y niñas, es la semilla que en la vida adulta genera diversas formas violentas, así como la incapacidad de resolución y negociación de conflictos en las relaciones interpersonales. Por esta razón es que se ve como algo natural el ejercicio de la violencia, por ello es importante conocer el ambiente familiar donde los jóvenes pasaron la infancia y vincular estos antecedentes con las conductas actuales.


VII. VIOLENCIA

En general, la violencia en el noviazgo tiende a pasar desapercibida, tanto por las instituciones como por los propios jóvenes, sin embargo, la ENVINOV detectó que en las relaciones de noviazgo que establecen las y los jóvenes entre 15 y 24 años hay expresiones de violencia de muy distinto tipo y en diferentes grados. Se detectaron tres tipos de violencia, la física, la psicológica y la sexual.


a) VIOLENCIA FÍSICA

Según la información recolectada en la ENVINOV, el 15 por ciento de las y los jóvenes han experimentado al menos un incidente de violencia física en la relación de noviazgo que tenían al momento de la ENVINOV. Los incidentes de violencia tienen una mayor proporción en zonas urbanas (16.4 por ciento), en comparación con las zonas rurales (13.2 por ciento).Es importante conceptualizar la violencia física desde una perspectiva de género, la mayor proporción de personas que reciben violencia física , son las mujeres (61.4 por ciento de las mujeres y 46 por ciento de los hombres).

La invisibilidad que rodea a la violencia en el noviazgo, deriva en una falta de apoyos tanto institucionales como familiares, para aquellos jóvenes, mujeres y hombres, que se ven involucrados en situaciones conflictivas con sus parejas, que no saben como enfrentar o resolver y son los amigos – los que muchas veces están en las mismas condiciones a los que recurren en busca de ayuda.

De las y los jóvenes que han sufrido violencia física, hay un 62.5 por ciento que ha recurrido a alguna persona en busca de ayuda, principalmente los amigos (33 por ciento), otros familiares (9.2 por ciento) y la mamá (14 por ciento). De este total, el 66 por ciento (734 mil 634 jóvenes) son hombres y el 34 por ciento (392 mil 291 jóvenes) son mujeres.


b) VIOLENCIA PSICOLÓGICA

Este tipo de violencia es entendido como el abuso emocional, verbal, maltrato y menoscabo de la estima hacia una o varias personas. Los resultados de la ENVINOV en este rubro indican que el 76 por ciento de los jóvenes son víctimas de la violencia psicológica y la mayor incidencia de ésta se da en áreas urbanas (76.3 por ciento) a diferencia del área rural (74.7 por ciento).


c) VIOLENCIA SEXUAL

La ENVINOV recoge información sobre la violencia sexual que pudo haber sido o es actualmente ejercida sobre las personas entrevistadas en cualquier época de su vida. En este sentido, se preguntó a mujeres y hombres si alguna vez alguien los había tratado de forzar o los habían forzado a tener relaciones sexuales. Ello, porque los estudios demuestran que un niño o niña que ha sido abusado(a) en la infancia o adolescencia, podrá presentar comportamientos, ya sea de agresión o de sumisión frente a la violencia.
No obstante lo anterior las mujeres constituyen las dos terceras partes de las personas a las que han tratado de forzar o que han forzado a tener relaciones sexuales y tanto en una o en otra situación, la casa de la persona agredida, ha sido el lugar de la agresión.


d) LA VIOLENCIA SEXUAL DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO

La violencia desde una perspectiva de género que se ejerce contra las mujeres, es una expresión de la discriminación y las relaciones de desigualdad que se dan en nuestras sociedades. El 16.5 por ciento de las jóvenes entrevistadas señaló haber sufrido un evento de violencia sexual por parte de su pareja. La proporción es similar entre jóvenes de zonas urbanas y zonas rurales.


VIII. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO

Los estereotipos de género permiten definir los roles culturales así como los comportamientos de hombre y mujeres dentro de la sociedad. De acuerdo con los datos arrojados por la ENVINOV 2007, es claro que las mujeres, bajo el estereotipo sobre “como debe ser” la conducta de las personas, se encuentran en desventaja.

En la opinión de las y los jóvenes mexicanos, los roles femeninos y masculinos están ampliamente estereotipados en situaciones tales como la agresividad, la infidelidad, cuidado del hogar, el rol con los hijos y la educación.

Si observamos lo arrojado por la encuesta, 33.4 por ciento de los jóvenes cree que “el hombre es infiel por naturaleza”. Lo interesante resulta que la proporción en cuanto a quienes creen esto, resulta mayor para las mujeres pues del total de entrevistadas el 36.8 por ciento así lo piensa.

En el grupo de opiniones relacionadas con el rol reproductivo de las mujeres, el estereotipo de la mujer, como quien tiene mayor capacidad para cuidar a los hijos enfermos, resalta pues existe un 75.8 por ciento de jóvenes que así lo creen.

Contrastando con estereotipos masculinos, es el papel de los hombres como proveedores principales de la familia y los que encabezan la toma de decisiones, los mayores porcentajes que destacan entre los encuestados. Se observa esto de mejor manera al preguntar si “un buen hombre es el que provee económicamente a su familia” y se refleja que un 59 por ciento lo percibe se esa manera.


XIII. CONCLUSIONES

La violencia cubierta bajo el “amor” resulta casi invisible para el grueso de la población que mantiene una relación sentimental. Los efectos y síntomas del maltrato durante el noviazgo son desconocidos para gran parte de las y los jóvenes mexicanos quienes, quienes al carecer de información certera sobre la violencia y sus diferentes vertientes, confunden con muestras de afecto conductas que agravan la desigualdad de género.

Considerando que el noviazgo es una etapa de experimentación y de búsqueda para los jóvenes y que también es un preámbulo para una relación de mayor duración, es necesario explorar estas manifestaciones de violencia en su relación con otros factores que la pueden estar reproduciendo o exacerbando.

Tanto los antecedentes de violencia en los hogares de la infancia, como en general las preconcepciones culturales, expresadas en un conjunto de estereotipos de género y en actitudes de discriminación, pueden contribuir a la reproducción de comportamientos violentos y, por otra parte, a la tan estrecha relación entre las adicciones y la violencia, las cuales indudablemente tendrán que ser consideradas en el diseño de una política pública que busque la prevención y la erradicación de este tipo de violencia.

Los resultados arrojados en la ENVINOV 2007 comprometen a las instituciones responsables, bajo el esquema de transversalidad, a diseñar instrumentos y acciones para la identificación, prevención y combate a la violencia en sus distintas formas, física, psicológica y sexual, evitando que el noviazgo pueda convertirse en una oportunidad para fomentar actitudes violentas dirigidas, sobre todo, hacia las mujeres.

Es cierto que la ENVINOV 2007 es un primer ejercicio de acercamiento para identificar el comportamiento de las y los jóvenes durante sus relaciones de noviazgo, sin embargo, será necesario realizar otros estudios que más en algunos aspectos específicos en la materia y que puedan derivar en la creación, desarrollo e instrumentación de políticas públicas más eficientes y eficaces.